Avance Segundas Jornadas BMS

visib7El próximo 21 de junio (jueves) se va a celebrar en Madrid la Segunda Jornada de BiblioMadSalud, que llevará por título “BiblioVisibilidad en ciencias de la salud”.

Esta Jornada es de asistencia libre aunque la participación, mediante comunicaciones orales o escritas (pósteres), está reservada a los profesionales de las bibliotecas de ciencias de la salud pertenecientes al colectivo de BiblioMadSalud.

En unos días se irá detallando la información de las Normas para la presentación de las comunicaciones, así como el Programa definitivo de la Jornada.

Así mismo, se aprovechará la reunión para dar noticia de la evolución de los Grupos de Trabajo, para presentar nuevos proyectos y para defender la candidatura del Comité Organizador de las Terceras Jornadas, a celebrar, ya con vistas, en 2019.

Estuvimos allí: “Ovid Day One – La visibilidad de la producción científica” #BMSOVIDAY

Una vez más, BiblioMadSalud se ha materializado en la sede del Colegio de Médicos de Madrid en un nuevo modelo de reuniones que también por vez primera ha abierto las puertas a todos los profesionales sanitarios, en busca de un entendimiento, una colaboración y una complicidad entre los profesionales de las bibliotecas, los profesionales de las ciencias de la salud (asistenciales, docentes y gestores) y los proveedores de recursos de información.

Tras el consabido turno de parabienes entre la vicepresidenta del Colegio (Belén Padilla), el coordinador de BiblioMadSalud (José Manuel Estrada) y la representante de OVID (Katrina Díaz), como corresponde a profesionales bien avenidos y orgullosos de colaborar en eventos productivos y concurridos, el moderador de la mesa, Miguel Ángel Máñez (Unidad de Desarrollo Profesional y Gestión del Conocimiento, SERMAS) abrió el acto presentando brevemente a cada uno de los participantes.

visib1

El argumento del acto era sencillo: hablar de cómo hacer visible la producción científica. Para ello nos preguntamos primero qué y cómo publicar, después cómo conseguir que lo publicado sea visible de forma más eficaz, después cómo evaluar lo publicado y además, más tarde cómo normalizar lo publicado-visible para que sea correctamente visible, y por último cuál puede ser el papel de las bibliotecas en todo este embrollo.

La primera en intervenir fue Cristina Calvo, pediatra del Hospital La Paz y profesora de la Universidad Alfonso X el Sabio, quien se interrogó desde el propio título de su intervención (“Dónde y cómo publicar”) y fue dando respuesta a sus interrogantes, además de convincentes recomendaciones.  Ante una futura publicación, todo autor debe preguntarse primero que tipo de trabajo tiene entre manos (qué tipo de estudio ha realizado y qué documento quiere difundir) y, por supuesto, cuál es la finalidad de su publicación. En la mayoría de los casos se va a decantar por un artículo en una revista visib2científica, de ahí que sus primeras indagaciones vayan dirigidas a conocer si posee financiación o no para publicar (si la respuesta fuera afirmativa podría decidirse por revistas de acceso abierto), cuáles son las revistas con mayor prestigio (en función de su factor de impacto, por ejemplo), cuáles son las revistas de su especialidad que pudieran estar interesadas en su trabajo y cuáles de entre estas revistas ofrecen mayor rapidez en el proceso de revisar el manuscrito (para evitar que nuestro trabajo quede obsoleto nada más publicarlo). En la mayoría de las ocasiones el autor va a optar por un artículo original en formato clásico, pero también puede decidirse por presentar datos preliminares (siendo una buena elección un “brief report”) o por un trabajo corto, siendo en este caso la carta clásica o la carta científica (case report) un formato oportuno. Y la pregunta del millón, ¿debo publicar en una revista internacional o en una revista nacional? La respuesta la tiene el propio autor según sus objetivos profesionales: prestigio, curriculum, difusión en su propio entorno… En la segunda parte de su intervención Cristina explicó como estructurar un artículo y fue desgranando convenientes recomendaciones para redactar cada una de las partes del mismo, comenzando por leer detenidamente las instrucciones para las autores propias de la revista donde hemos elegido enviar nuestro trabajo. Nos habló sobre cómo escribir correctamente el resumen, la introducción o el apartado de material y métodos, sobre cómo elaborar tablas y figuras, sobre cómo redactar la discusión y las conclusiones tras presentar los datos relevantes de nuestro estudio, y finalmente recomendaciones sobre los agradecimientos y la bibliografía (más apreciada si la mitad de nuestras referencias no tienen una antigüedad superior a cinco años).  Acabamos todos, por así decirlo, con ganas de ponernos a escribir al instante.

La segunda intervención corrió a cargo de Emilio Delgado López-Cózar, profesor de la Universidad de Granada y miembro del grupo bibliométrico EC3, quien comenzó tocando la fibra sensible de los asistentes al sentirse conmovido y orgulloso por estar compartiendo el mismo espacio en que décadas antes estuviera dando clases el Nobel Cajal. La primera parte de su intervención versó sobre la revolución operada en los últimos años en el mundo de la comunicación científica, al pasar de la llamada “galaxia Gutenberg” o mundo impreso a la “galaxia web o mundo online”. Esto ha supuesto que muchos que no tenían voz, ahora la tienen gracias a Internet y ha supuesto una eclosión de nuevos canales de comunicación (blogs, twitter, youtube…) en dos ámbitos diferenciados pero útiles ambos: las redes sociales y las redes profesionales (Linkedin ovisib3 ResearchGate); y también nuevas fuentes de información, o cómo Emilio definió muy expresivamente, “nuevos barcos del conocimiento”, como Google Scholar (Google Aacdémico). La segunda parte de su presentación la dedicó a explicar, de forma didáctica y divertida, cómo difundir de forma eficaz nuestros trabajos en la red para lograr una mayor visibilidad, labor que estructuró en tres pasos: depositar el trabajo en un repositorio, construir una identidad digital de autor y difundirlo en las redes. Su primera recomendación fue no ir depositando los trabajos en cuantos repositorios conociéramos, sino elegir uno y enlazar desde los demás, consiguiendo con el menor esfuerzo estar presentes de forma simultánea en muchos lugares. Y cómo él mismo se interrogó, ¿dónde depositar mi trabajo? La respuesta, para Emilio, es sencilla, en el repositorio de mi propia institución, si existe, porque todo profesional se debe en primer lugar a la institución en que trabaja, y desde dicho repositorio asociarlo a todos los demás. Las ventajas de un depósito en un repositorio son claras: un almacenaje perpetuo, una descripción normalizada de la información introducida, una accesibilidad permanente y una muy útil visibilidad en Google. Así mismo, alertó del depósito de herramientas ajenas (por ejemplo, ResearchGate) donde si uno elimina su perfil elimina los depósitos de su trabajo, perdiéndose uno de los grandes valores de un repositorio: el depósito. Y junto a esta alarma un cable a los bibliotecarios: “podemos y debemos ayudar a nuestros usuarios en el depósito de sus trabajos en el repositorio institucional, instruyendo sobre qué depositar y cómo depositarlo”. En segundo lugar aconsejó sobre la conveniencia y utilidad de crearnos un perfil de profesional en las redes. Puso como ejemplos ORCID, de gran difusión desde el momento que lo están solicitando muchas revistas internacionales y los centros de investigación a la hora de solicitar financiación para los proyectos, y Google Scholar, que además de una gran visibilidad y uso tiene la ventaja de ser un sistema que “trabaja para los autores” (y no al revés). Los perfiles, como bien señaló, sirven para difundir los trabajos de un autor y para que éste sea identificado, de tal forma que, como concluyó, ante la disyuntiva de crearse un perfil sólo hay dos respuestas: sí o sí. Por último, habló sobre las herramientas de las herramientas las definió como “escaparates de la ciencia” que van a permitir que mis trabajos sean conocidos de otra forma menos tradicional y consultados por todos aquellos que navegan por Internet, de tal modo que si queremos visibilidad debemos estar en lugares -en “barcos”- como Google Scholar, Microsoft Academic o ResearchGate. Y concluyó el docente con dos sentencias: la primera, rememorando al “presente” Cajal, que lo más relevante es “comunicar” nuestro trabajo a la sociedad, y la segunda, que todos recordáramos que lo más importante no es el medio, sino el mensaje. Muchos de los presentes, ya estuvieron tardando en subir sus trabajos a GoogleScholar y en crearse un perfil. Su “visibilidad” lo agradecerá.

En tercer lugar tomó la palabra el incisivo y polémico Isidro Aguillo, quien ya había calentado motores semanas atrás en las redes con sus intervenciones acerca de los errores bibliométricos en las memorias de las instituciones sanitarias, y que venía con el propósito de iluminar y corregir nuestras malas acciones con el título de su ponencia: “Usos y abusos de los indicadores bibliométricos”. Como los anteriores intervinientes, también Isidro llegó con sus propios interrogantes y lo primero que se preguntó y nos preguntó es ¿por qué utilizamos las citas? A lo que se respondió y nos respondió que porque el trabajo de todo investigador, de todo profesional debe ser evaluado, y sobre todo porque buena parte de la investigación se financia con fondos públicos, lo que visib4determina que dicha investigación ha de ser evaluada de forma objetiva y transparente para competir por dicha financiación de acuerdo a las reglas del juego. El principal problema de esta evaluación, y de ahí los malos usos, es el frecuente recurso a la “mala bibliometría” o la “bibliometría fácil”, vicios y defectos que deben evitarse y que perjudican y lastran esa evaluación objetiva. Una de las malas prácticas más generalizadas es el empleo de herramientas evaluadoras, como el factor de impacto, que en su origen iba destinado a evaluar revistas, para evaluar y comparar otras cosas, como los CV de individuos o grupos. Además, muchos de estos recursos tienen sus propias limitaciones, sin ir más lejos el “invento de Garfield” del JCR tiene importantes sesgos de idioma, de especialidad… que muchas veces se ignoran, e incluso la utilidad de los cuartiles puede quedar en entredicho con lo que Isidro ha bautizado como el “5º cuartil”, donde habría que incluir todos aquellos trabajos que no tienen cabida en el JCR como actas de congresos, libros, memorias, capítulos…. que también son ciencia. El interviniente siguió enumerando, en una puesta en escena que habla muy en positivo de sus tablas ante audiencias expectantes de aprender algo tan enrevesado como es esto de la bibliometría, otros errores como la ausencia (hasta hace bien poco) de revistas de acceso abierto en el JCR o los problemas de difícil resolución para evaluar las publicaciones como el de la “hiperautoría” (trabajos firmados por cientos de autores)  o el de las “bella durmiente” (artículos olvidados del pasado, resucitados para el presente). La solución, para Isidro, parece fácil (no tanto para los bibliotecarios, que siendo más de letras que de ciencias esto de las medias, las medianas y demás nos nubla el intelecto): simplemente utilizar las citas reales, datos que ya se conocen, por ejemplo en Web of Science o Scopus, para cada artículo, y en consecuencia, para toda una revista, o un autor, o un grupo, y por no no utilizar las citas esperadas, pues a fin de cuentas el factor de impacto no es sino un factor de medias y un factor de citas esperadas, no reales. Siguiendo con sus críticas hacia el abuso del factor de impacto en la mayoría de las evaluaciones, enunció algunos de sus principales defectos: tratarse de una ventana de citas temporal (2 años, o a lo sumo 5, con lo que no se evalúa una evolución), que se trata de una media central (y aludió entonces a la campana de Gauss, que muchos no veíamos desde la EGB o la ESO), su falsa precisión (al tratarse de medias) y su generalización (pues todas las citas tienen el mismo valor). Y, sobre todo, clamó a los cielos por el uso y abuso, por parte de quienes elaboran memorias científicas, de operaciones como la suma de factor de impactos y el promedio de factores de impacto. Polémico y explícito hasta el final, la promesa de un descanso inmediato con un café le privó a Isidro de entrar en campo abierto a discutir sobre las “malas prácticas” que vaya usted a saber de quien son culpa en primera y última instancia.

Tras un reparador café con pastas a una hora muy “British” si se tiene en cuenta la diferencia horaria, cerraron la sesión dos bibliotecarias de pro:  la una, María Sobrido (ahora en tareas docentes), ha hecho mucho por la visibilidad de los profesionales de salud gallegos y la otra, Rosa Sánchez, lo sigue haciendo por los docentes de la UNED desde el Campus Norte.

María Sobrido ilustró su charla con el ejemplo del curriculum vitae del Nobel Severo Ochoa a partir del supuesto de que éste, como joven investigador, habría ido construyendo su perfil digital poco a poco y habría ido configurando con el tiempo su forma normalizada de firma. Fundamentó la necesidad de una correcta visibilidad de los trabajos de un autor en el prestigio conseguido por sus publicaciones, que se traduce en una posibilidad de una mayor financiación para dichas investigaciones y, en definitiva, en la posibilidad de continuar investigando para difundir y divulgar los resultados obtenidos. Sin embargo, dicha visibilidad no es fácil de conseguir pues las diferentes formas en que un autor puede firmar sus trabajos (nombre simple o compuesto, uno o dos apellidos) dificultan la recogida de toda su producción, por ello María ofreció diferentes soluciones encaminadas a paliar este problema. La primera es lavisib5 normalización del formato de firma del autor que, citando un documento de la FECYT de 2007, consiste en firmar siempre de la misma forma para que de una forma sencilla cualquiera pueda recoger todo lo publicado por un determinado autor; y esa normalización pasa, por supuesto, por adaptarse a las reglas del juego (esto es, que si la cultura científica norteamericana identifica un solo apellido, para evitar confusiones los autores españoles con dos apellidos deberían convertir esos dos apellidos en un apellido compuesto uniendo ambos con un sencillo guión). La segunda solución pasa por crearse una firma digital mediante herramientas como ORCID, con la que conseguimos hacer visible nuestro curriculum y nuestras publicaciones al adoptar un código único internacional que nos identifica como autor único, al margen de las posibles firmas con las que hayamos publicado nuestros trabajos. Aún es pronto, concluyó María, para determinar si ORCID es la herramienta definitiva, pero tiene muchas papeleteas para serlo: por ejemplo, es una herramienta de una institución sin ánimo de lucro, es un identificador único y permanente (vinculado al autor y no a las diferentes instituciones en las que pueda haber trabajo a lo largo de su vida laboral), es un identificador libre y abierto (no requiere pago por inscribirse de forma individual), y a día de hoy lo están solicitando a los autores las grandes revistas, las grandes editoriales y las grandes instituciones. Sus dotes persuasivas y, apoyada en Ochoa, seguro que consiguieron que ya esa misma tarde muchos se “hicieran amigos de ORCID”, y más de uno, a buen seguro,  esa misma noche revisó sus firmas y no tardó en arrepentirse de haber firmado de mil formas distintas, tomando buena nota de las recomendaciones aprendidas.

Finalizó el turno de las intervenciones Rosa Sánchez quien, con un estilo directo y muy convincente, vino a concluir, por si aún no nos habíamos enterado, que las bibliotecas y los profesionales que en ellas habitamos teníamos mucho que decir y mucho que hacer en esto de hacer visible la producción científica de nuestros usuarios, preguntándose si realmente nuestros usuarios saben lo que por ellos hacemos y podemos hacer en sus bibliotecas. Y pasó a enumerar, desarrollar y ejemplificar las cinco principales actividades que quedarían englobadas en el ámbito de la producción científica, su evaluación y su visibilidad.

1.- Información: para lo cual las bibliotecas hacen uso de las visib6distintas herramientas propias de las redes sociales junto con las herramientas de comunicación propias de la institución donde se ubican, para llegar por todos los medios posibles a sus usuarios y mantenerles informados en todo momento;

2. Formación: necesario complemento a la información, donde el acercamiento al usuario es inmediato y eficaz, mediante cursos presenciales y cursos online;

3. Asesoramiento: donde mediante una relación directa y personalizada entre el profesional de la biblioteca y el usuario, éste puede resolver sus necesidades y dudas en cuanto al proceso de publicación en abierto, la propiedad intelectual, el impacto de las publicaciones, la visibilidad de sus trabajos en la red o dónde publicar para conseguir un mayor impacto y prestigio de sus publicaciones;

4. Participación: del personal de las bibliotecas en foros de usuarios donde informar, formar y comunicarles sobre lo que puede y hacen las bibliotecas por ellos a la hora de visibilizar o lograr visibilizar sus logros y resultados;

y 5. Colaboración: con usuarios y con otras bibliotecas –como el foro de BiblioMadSalud- porque así todos aprendemos y crecemos en compañía.

Con esta dosis en vena de optimismo y un repaso a lo que hacemos en muchas bibliotecas y que no pocos usuarios desconocen, terminaba el programa oficial y aunque no hubo bises porque todo quedó tremendamente claro, sí hubo un breve turno de preguntas, donde se dio voz y vida a los asistentes, y un vino español cerraron una nueva productiva jornada en el ICOMEM. Esto fue todo, y allí estuvimos para verlo, para oírlo y para contarlo.

 

Comité Ejecutivo BiblioMadSalud

visib7

                      

 

Candidatura al Comité ejecutivo de BiblioMadSalud

El pasado 8 de mayo finalizaba el plazo de presentación de candidaturas para la elección del Comité Ejecutivo de BiblioMadSalud, como única opción se ha recibido la propuesta coordinada por José Manuel Estrada Lorenzo y que está integrada además por los siguientes vocales:

  • 1: Juan Medino Múñoz – Hospital U. Fuenlabrada
  • 2: María José Rebollo Rodríguez – ICOMEM
  • 3: Elena Primo Peña – BNCS-ISCIII
  • 4: Concepción Campos Asensio – Hospital U. Getafe
  • 5: Isabel Martínez Hervás. Hospital U. Severo Ochoa
  • 6: José Carlos Redondo García – Biblioteca Virtual Consejería Salud (CAM)
  • 7: Maribel Díaz Aroca– Universidad de Alcalá de Henares (Medicina)
  • 8: Oliver Martín Martín – Universidad Complutense de Madrid (Enfermería)

 

El próximo 7 de junio, en la Reunión de trabajo de BiblioMadSalud, se votará y constituirá el Comité, que tendrá una vigencia de 2 años.

Principales resultados de la estadística BiblioMadSalud 2016

 Estadísticamente todo se explica, personalmente todo se complica

Daniel Pennac

El Comité  Organizador de BiblioMadSalud decidió en una de sus primeras reuniones, allá por el mes de enero de 2016, realizar una estadística sobre las bibliotecas de ciencias de la salud, de la Comunidad de Madrid, como paso previo a la celebración de las primeras jornadas, con el objetivo de conocer de primera mano la situación de todas las bibliotecas susceptibles de integrarse en BiblioMadSalud y obtener una primera foto de aproximación a la realidad de las mismas.

Se diseñó una encuesta para ser cumplimentada a través de Internet e invitamos a participar  a todas las bibliotecas de salud de la Comunidad  de Madrid, un total de 77; de ellas respondieron enviando sus datos 54, el 70%. El cuestionario de la encuesta se compone de 24 preguntas, 12 cerradas y 12 abiertas de respuesta numérica, dirigidas fundamentalmente a conocer la realidad del colectivo en cuanto a sus recursos técnicos y humanos y a los servicios prestados.

El objeto de esta breve entrada es realizar algunos apuntes basados en los resultados de la estadística obtenida tras la tabulación y el análisis de los datos más relevantes, resultados que fueron presentados en la primera jornada de BibiblioMadSalud, el pasado mes de noviembre y que están colgados en esta web, tal como nos comprometimos en la jornada.

Estadisticas BiblioMadSalud

La principal característica de las bibliotecas de ciencias de la salud de la Comunidad de Madrid es su heterogeneidad, el grupo está compuesto por bibliotecas muy diversas cuya principal coincidencia es que habitamos un mismo espacio, nuestra región, y representamos una misma especialidad. En lo demás, todos somos diferentes y al mismo tiempo todos realizamos actividades muy similares y tenemos intereses y necesidades comunes.

En primer lugar, la tipología de centros incluye 8 variables. Como se puede ver en la presentación, el grupo más numeroso es el de bibliotecas de centros sanitarios con el 40%, seguido del grupo de bibliotecas de enseñanza superior pública que representa el 8%. Cabe destacar que la mayoría de bibliotecas, el 75% de las que respondieron a la encuesta, pertenecen al sector público.

Respecto a los recursos humanos al servicio de las bibliotecas, la media nos ofrece una imagen poco representativa de la realidad. Se contabilizan en total 215 profesionales trabajando en las bibliotecas, 3,9 de media; sin embargo la moda es 1. En el 57 % de los centros que respondieron a la encuesta, 31 bibliotecas, cuentan solamente con 1 ó 2 trabajadores al servicio de sus usuarios.

Referida a la inversión en recursos de información propios, la pregunta proponía varios intervalos de respuesta, con lo cual no se recogieron datos precisos de gasto y no disponemos del gasto real  por biblioteca, ni del total de inversión en el año 2015. Quizá deberíamos plantearnos solicitar el dato real de inversión en la próxima encuesta, prevista para este año con datos de 2016. Hay 31 bibliotecas, el 57%, que realizan una inversión inferior a 50.000 € en recursos de información, de ellas, 8 no realizan ninguna compra de recursos. 11 bibliotecas, el 20% de las que enviaron la información, invierten entre 100.000€ y 500.000€ en suscripciones. Solamente una biblioteca invierte más de 3 millones de Euros en recursos de información.

Llama la atención que solamente el 69% de las bibliotecas ofrece acceso a su catálogo libremente a través de Internet, pero es más llamativo aún que 6 bibliotecas no ofrezcan  acceso al catálogo, ni tan siquiera restringido.

Naturalmente todas las bibliotecas, excepto las virtuales, disponen de ordenadores de uso público en sus salas, la mayoría de ellas con dotaciones aceptables, superiores a los 10 ordenadores en sala, pero hay que destacar que el 37% de las bibliotecas no ofrecen conexión WiFi a sus usuarios.

Otro dato reseñable es que el 30% de las bibliotecas que respondieron al cuestionario no disponen de un sistema integrado de gestión bibliotecaria. Resulta muy significativo en bibliotecas especializadas y en el siglo XXI.

El grueso de la actividad de las bibliotecas está ocupado por el servicio de obtención de documentos, el famoso SOD que tanto tiempo nos ocupa. Como podemos ver en la presentación, durante el año 2015 se recibieron en las 54 bibliotecas que respondieron a la encuesta más de 79.000 documentos, una media de 1.538 documentos por centro. Estas mismas bibliotecas suministraron casi 90.000 documentos a otras bibliotecas a lo largo del año, cerca de 1.800 documentos de media por centro. En total, aproximadamente 170.000 documentos obtenidos o suministrados durante 2015, que se dice pronto. Las cifras hablan por sí solas. Creo que sería conveniente incluir en la en la próxima encuesta una pregunta sobre el volumen de SOD tramitado para los usuarios propios. Seguro que el dato será muy representativo.

La otra gran parte de la actividad de las bibliotecas es sin duda la formación de sus usuarios. La mayoría de las bibliotecas imparten cursos de formación, solamente el 2% de las encuestadas no los realiza. Si bien es cierto que la mayoría, el 65%, imparte cursos de una duración inferior a las 40 horas al año. Existe una biblioteca de  un centro universitario privado que realiza un número de horas muy elevado, casi la mitad del total de horas, lo que distorsiona considerablemente el valor medio. En total 17.400 usuarios recibieron formación en nuestras bibliotecas en 2015.

Respecto a los recursos bibliográficos y electrónicos de las bibliotecas de ciencias de la salud de la Comunidad de Madrid, la estadística ofrece datos reseñables. Casi todas tienen libros en papel, pero el rango es  muy amplio, desde 189 libros en la biblioteca que menos tiene a más de 200.000 en  la biblioteca con más fondos en papel. En total más de 1.144.000 ejemplares en el conjunto de centros.

Más de la mitad de las bibliotecas encuestadas no disponen de fondo antiguo y el 90% de los 97.000 volúmenes que atesoran nuestras bibliotecas se concentran en tres de ellas.

Los libros electrónicos también presentan una distribución muy irregular en las bibliotecas encuestadas, casi la mitad de las bibliotecas que enviaron sus datos no suscriben libros electrónicos y tan solo 2 de ellas suscriben el 40% de los 444.000 que se ofrecen en total.

Las revistas en papel se concentran en 8 grandes bibliotecas que disponen del 80% de los fondos (algo más de 10.000 revistas). Existen 11 bibliotecas que no mantienen publicaciones periódicas impresas, sin embargo, la mayoría de bibliotecas suscriben revistas electrónicas, en un rango tan amplio que va desde 1 revista en alguna biblioteca a 12.500 revistas  en la que más publicaciones suscribe. En la presentación podemos observar las gráficas referidas a esta cuestión que resultan muy elocuentes.

A modo de colofón, me gustaría resaltar otro dato bastante llamativo en estos momentos de generalización del uso de Internet: ¡El  75% de las bibliotecas de ciencias de la salud de la Comunidad de Madrid no tiene presencia institucional en las redes sociales!

Para concluir, cabe realizar tres apuntes:

  • La diversidad y heterogeneidad de las bibliotecas de ciencias de la salud es una conclusión obvia a la vista de los datos.
  • Las bibliotecas realizan un gran volumen de actividad pese a que cuentan con recursos técnicos y humanos muy limitados.
  • Son evidentes las carencias en visibilidad, difusión y conocimiento de las bibliotecas fuera de nuestro reducido ámbito.

Finalmente, me gustaría recomendar a los responsables de BiblioMadSalud que realizaran una nueva versión corregida y aumentada de la estadística con datos de 2016.

Jose Carlos Redondo.

Presentación encuesta bibliomadsalud

A modo de resumen

Nunca vieron los tiempos gente tan cercana pero a la vez tan distinta y tan parecida, al margen de que unos fueran bajos y otros altas, unos morenas y otros rubios, unos de hospital y otros de universidad, aquellos de colegios y éstos de la administración central o autonómica, unos callados y otras locuaces, unos dormidos y otros despiertas, unos venidos de lejos y otros de la calle de enfrente, con sus peculiaridades, sus intereses, sus problemas personales y profesionales, sus ganas de volver a encontrarse, y sus expectativas ante lo que se avecinaba, la primera reunión de algo nuevo que un grupo de entusiastas enrolados en un Comité Organizador surgido ex novo dieron en nombrar como BiblioMadSalud.

bms1

Y como nos habían convocado a las 9 de la mañana del día martes, 29 de noviembre, en el bms2Pequeño Anfiteatro del Colegio de Médicos de Madrid, allí estábamos más de 65 profesionales de bibliotecas relacionados con las ciencias de la salud. La doctora Belén Padilla, de la Junta del ICOMEM, nos dio la bienvenida definiéndonos como “guardianes de la evidencia científica” y María José Rebollo, de la biblioteca de la casa que nos acogía para reunirnos por vez primera, resumió con claridad las premisas de la reunión: colaborar, interactuar y participar, ya que estamos tan cerca los unos de los otros. Tras dar un repaso al programa matutino y vespertino de la Jornada y trazar las líneas maestras de lo que había de ser la reunión, daba comienzo la Primera Jornada BiblioMadSalud con la conferencia inaugural de Marisa Alonso, bibliotecaria del Complejo Hospitalario de Toledo, quien vino para hacerse y para hacernos una simple pregunta: ¿Y si vivimos juntos?

En su intervención, Marisa Alonso desgranó diferentes razones por lo que es más útil y conveniente para las bibliotecas colaborar que no hacerlo, cómo la participación en grupos de trabajo redunda en beneficio de todos sus miembros, y cómo la cooperación bms3interbibliotecaria puede ayudar a mejorar los procesos, los procedimientos y los servicios de las instituciones participantes. Cooperar es una tradición entre las bibliotecas de salud (y puso como ejemplos la organización de las Jornadas Nacionales y el desarrollo de un sistema compartido entre todos para el servicio de obtención de documentos) y hoy es más que una necesidad dado el escaso personal del conjunto de nuestras bibliotecas. No obstante, colaborar –como bien quiso remarcar- no es siempre fácil por culpa de los egos, las lógicas resistencias y las barreras institucionales, pero salvados estos y otros obstáculos los beneficios pueden encontrarse en múltiples líneas de nuestro trabajo bibliotecario: formación de usuarios y profesionales, firma de licencias, evaluación de recursos de información o creación de repositorios temáticos. El éxito -vino a concluir- de la cooperación del colectivo BiblioMadSalud  tiene que asentarse en garantizar la identidad del grupo, en aprovechar la riqueza de sus múltiples y variados efectivos, y en lograr una mayor visibilidad de todas sus bibliotecas, aventurando para nosotros no sólo una cooperación en conjunto sino también a múltiples bandas (universidad-hospitales, bibliotecas especializadas-públicas, bibliotecarios-usuarios).

Una vez iluminados por una “bibliotecaria de provincias”, como se definió, pero con una bms4cabeza internacional por cómo nos lo contó y lo que nos contó, cuatro miembros del Comité Organizador (José Manuel Estrada, Oliver Martín, Isabel Mtez Hervás y José Carlos Redondo) presentaron los datos más sustanciales de la Encuesta que previamente a la celebración de esta Jornada se había enviado a todas las bibliotecas de salud de Madrid con el objetivo de conocer, primero, quiénes somos (información que ha quedado recogida en un mapa a modo de directorio, el cual, resumiendo mucho, nos ha mostrado que somos muchos y diferentes) y cómo estamos en cuestiones de personal, de recursos y de servicios. Con más de 6 mil puestos de lectura (en las 54 bibliotecas que contestaron la encuesta), más de 200 profesionales, abriendo un promedio de 50 horas a la semana, con un tercio de las bibliotecas sin catálogo abierto, un 40% sin wifi y un 30% sin sistema de gestión, con casi 170 mil documentos compartidos el año pasado, con casi 4 mil horas de formación impartidas a nuestros usuarios y más de 17 mil usuarios asistentes a nuestros cursos, con más de 1 millón de monografías en papel, más de 47 mil revistas electrónicas suscritas pero escasos e-books, una ausencia generalizada en las redes sociales y escasa actividad de extensión cultural… somos un colectivo de peso, importante y con muchas posibilidades. Un colectivo heterogéneo pero con muchos intereses comunes, con muchas carencias pero con muchas riquezas, con poco personal pero con mucha actividad, como quedó demostrado a lo largo de toda la Jornada.

Agnes Ponsati, del CSIC, presentó a continuación el análisis DAFO (estudio en el que bms5también habían participado Maribel Domínguez Aroca y Blanca San José) a partir de los datos recogidos en la encuesta ya mencionada. Fue repasando sin pausa las principales debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades que nos atañen en función de las respuestas de 54 bibliotecas, diseñando una imagen muy actual de la situación de un conjunto de bibliotecas dispar, pero con problemas y necesidades similares, atisbándose en su presentación las principales líneas de trabajo que deberían de ocuparnos en los próximos años para extraer todo el potencial de un grupo de bibliotecarios cercanos e interesados en aprender de los demás y colaborar los unos con los otros.

Un café daba un receso a esta primera parte de la Jornada que no había sido sino una puesta a punto y una clarificación de nuestra situación, y daba paso a los dos platos fuertes del día: una mesa redonda con ejemplos de éxito en el ámbito de la cooperación bibliotecaria y una primera reunión asamblearia para empezar a definir qué es eso de BiblioMadSalud y qué queremos ser.

Moderó la mesa redonda Elena Primo, de la Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud, quien con su habitual habilidad en las presentaciones nos dejó en pantalla unos muy completos y variados CV de los ponentes. Abrió el fuego Uxía Gutiérrez Couto, de Bibliosaúde, un ejemplo descentralizado y cooperativo, que buscó soluciones a sus problemas (los mismos de otros colectivos bibliotecarios) con el objetivo de mejorar sus servicios y actividades, lograr reconocimiento y seguridad para sus profesionales, y en parte buscar la supervivencia en tiempos difíciles. Y a fe que lo han conseguido, gracias al trabajo colectivo de sus miembros (poniendo en marcha grupos de trabajo) y gracias al apoyo decidido de su administración, mostrando un grupo homogéneo y plenamente activo, que ha conseguido unificar recursos, compartir servicios y cooperar en la formación de sus usuarios; además de crear una serie de recursos (página web, catálogo BICO, repositorio RUNA…) que han facilitado a sus usuarios el acceso a la información. En Galicia tuvieron su oportunidad, la supieron aprovechar y hoy se han hecho imprescindibles en su sistema sanitario, aunque han de seguir luchando contra la invisibilidad que a todas las bibliotecas nos amenaza.

bms6

En segundo lugar, Gerardo Marraud, de REBIUN, nos presentó un modelo consolidado e institucionalizado, el de la Red de Bibliotecas Universitarias Españolas, que cuenta con todo el respaldo de la Universidad (es comisión sectorial de la CRUE), pero cuyo camino no ha sido un camino de rosas hasta llegar al momento actual desde sus remotos orígenes en la década de 1990, cuando rectores de 9 universidades crearon el germen de este ejemplo de cooperación bibliotecaria. Con un abrumador estilo didáctico y una sencillez difícil de igualar fue describiendo qué es REBIUN al ir desgranando respuestas para cuatro preguntas básicas: ¿qué?, ¿quién? ¿cuánto? y ¿para qué? Definió REBIUN como una metaorganización, es decir, una organización de organizaciones construida con el consenso y la buena fe de todos sus miembros, las instituciones universitarias y sus correspondientes bibliotecas; y con sarcasmo e inteligencia definió los diferentes perfiles de sus miembros: en los extremos, los entusiastas (forofos de la cooperación) y los disidentes (críticos con el sistema), y entre ellos los “integradores ceremoniales” (los que están porque tienen que estar) y  “los integradores de cooperación” (partidarios de caminar juntos). Como si de un cirujano se tratase nos diseccionó las tres palabras que nos mueven a las bibliotecas a trabajar en grupo: cooperación, coordinación y colaboración, propugnando como mejores fórmulas estas dos últimas, que suponen una mayor grado de vinculación sin perder un gramo de independencia. Todo ello, como vino a concluir, con objetivos claros: aumentar los recursos, reducir las incertidumbres y mejorar la legitimidad, para lo cual apeló a la necesidad de contar con una documentalidad que avale todos los pasos y decisiones a seguir: lo que se es (documentalidad constitutiva) y lo que se hace (documentalidad performativa).

bms7

En último lugar, Rosario Toril, de la Red de Centros de Información y Documentación Ambientales (RECIDA), que agrupa a más de un centenar de instituciones, nos habló de un modelo ciertamente informal sustentado más en un colectivo de profesionales que en un colectivo de instituciones, lo que por un lado les otorga más libertad pero por otro les resta representatividad institucional. Con objetivos similares a los de los dos ponentes anteriores (promover la colaboración, intercambiar información y compartir recursos),  una organización coordinada desde su envidiable sede en Valsaín, una estructura atomizada en núcleos con funciones claras (proyectos y seminarios, comisión asesora, grupos de trabajo) y una voluntad viajera (reuniones en diferentes parques nacionales) sus problemas son los de todos y sus fortalezas se basan en la participación, colaboración e intercambios desinteresados de sus miembros, apoyándose muy activamente en la difusión de sus actividades y logros por muy diferentes vías de comunicación (jornadas, web, medios de comunicación, listas de distribución, redes sociales…). Un modelo entusiasta, como diría Marraud, que atrae precisamente por esa informalidad formal que une a sus miembros con el objetivo logrado de ser mejores gracias a la participación de todos y a contar con todos en un objetivo común.

Tras un turno breve de preguntas que sirvió para resolver algunas dudas y crear otras nuevas, Juan Medino, del Hospital Universitario de Fuenlabrada, junto con María José bms8Rebollo, del ICOMEM, en nombre del Comité Organizador presentaron una propuesta de organización para las bibliotecas de salud de Madrid con tres posibilidades diferenciadas (una vía asamblearia, una vía institucional y una tercera vía transitoria desde la primera hacia la segunda) y una estructura formada por un comité ejecutivo, una asamblea plenaria, un comité organizador y grupos de trabajo. Unos y otros fuimos expresando nuestras inquietudes, necesidades, problemas e intereses, reflejando la discusión que se abrió entre todos que el camino no es fácil, pero que la mayoría creemos en BiblioMadsalud, consideramos útil la necesidad de colaborar y trabajar en común (lo que no es fácil dado que pertenecemos a instituciones diferentes) y que entre todos deberemos articular nuestra organización y gobernanza, esto es, nuestro futuro como grupo heterogéneo y cercano, con entusiastas, disidentes e integradores.

Una vez recargados los cuerpos y las pilas con un tentempié en la Sala de Orlas, donde pudimos charlar con otros compañeros, descubrir caras nuevas y departir de asuntos varios con los proveedores dispuestos en una docena de mesas, comenzó el primer turno participativo de experiencias, moderado por Cristina Sánchez, de la Universidad Alfonso X el Sabio. Con 8 minutos por delante cada uno de los comunicadores debería actuar con precisión pues finalizado este tiempo un músico en directo daría unos acordes con guitarra que les iba a hacer imposible seguir con su alocución, consiguiendo así todos –algo imposible en muchos congresos- atenerse al tiempo reglamentario. Maribel Domínguez-Aroca desarrolló su intervención sobre la implementación curricular de la asignatura de documentación en las áreas de ciencias de la salud de la Universidad de Alcalá de Henares; Isabel Mtez Hervás -por partida doble y en Prezi- nos habló de dos proyectos desarrollados en el Hospital Universitario Severo Ochoa: libros por tabaco, para contribuir desde la biblioteca a disminuir el hábito de fumar, y el concurso anual de relatos; Rosa Sánchez, de la Biblioteca de Psicología de la UNED, explicó las funciones y actividades de la oficina del conocimiento de dicha universidad; Blanca San José, del Hospital Universitario de Móstoles, departió acerca de las habilidades docentes de los profesionales bibliotecarios a partir de la revista BMJ Case Reports; Eulàlia Grifol, del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, nos presentó una divertida fórmula para conocer el grado de aprendizaje de los alumnos en temas de búsquedas bibliográficas y bases de datos mediante un concurso interactivo al estilo de “Quién quiere ser millonario”; y las compañeras de la Biblioteca de Veterinaria de la Universidad Complutense, con coro incluido, nos trajeron una divertida manera de presentar la biblioteca y sus servicios a los usuarios, propuesta que a la postre resultó ganadora en la votación de experiencias que tuvo lugar al final de la Jornada. Aunque podría haber ganado cualquiera, porque lo que se demostró con todas ellas fue que el movimiento se demuestra andando, esto es, trabajando para hacer de nuestras bibliotecas unos lugares mejores, con mejores servicios y una mayor interrelación con nuestros usuarios.

bms9

Después de que Oliver Martín, de la Biblioteca de Enfermería de la Universidad Complutense, nos explicara cómo se iba a desarrollar el sistema de votaciones (de logo y de bms10experiencias) y que todo aquel que quisiera ejerciera con libertad su derecho a votar, se abrió el segundo turno participativo con las propuestas de cuatro proyectos en los que animar a la cooperación y la colaboración entre bibliotecarios. Concepción Campos, del Hospital Universitario de Getafe, presentó una web para el aprendizaje, donde caben cientos de recursos que nos van a facilitar en el futuro nuestra formación para los usuarios; José Manuel Estrada, del Hospital Universitario 12 de Octubre, defendió una propuesta de difundir la historia de las ciencias de la salud a través del callejero de Madrid; Elena Primo nos llamó a participar en la difusión del acceso abierto entre nuestros usuarios a partir de un sistema de aprendizaje piramidal (formando a formadores) y Blanca San José, de SEDIC, nos animó a participar en proyectos solidarios de la mano de esta organización para salir de los muros de nuestras bibliotecas y cooperar con quienes más lo pueden necesitar.

Para culminar la Primera Jornada, Juan Medino retomó la discusión sobre la organización que quedó emplazada a esta segunda parte, para concretar lo discutido y comentado por la mañana y poder consensuar unos objetivos, llegando todos a la conclusión de organizar una nueva reunión en primavera, donde se constituya formalmente BiblioMadsalud con las candidaturas oficiales de los comités ejecutivo y organizador,  y se dio el pistoletazo de salida a los proyectos presentados, que quedaban así abiertos a la posible participación de cuantos profesionales de nuestras bibliotecas lo deseen.

Con la entrega de premios al logo que desde ahora nos va a representar en “nuestra documentalidad” (para el equipo azeta6, que fue presentado por la biblioteca del Hospital 12 de Octubre) y a la experiencia ganadora, patrocinada por SEDIC y que recayó como se ha dicho en la Biblioteca de Veterinaria (coro incluido) se dio por finalizada esta iniciativa que surgió de BibioSalud 2014 y que el 29 de noviembre de 2016 comenzaba a tomar cuerpo. Los años futuros dirán.

bms12

Comité Organizador I Jornada BiblioMadSalud

Definiendo el programa

cropped-logo_basic_horizontal_2.pngEl Comité Organizador de BiblioMadSalud ha esbozado un programa provisional de la Jornada, que se desarrollará en sesión de mañana y de tarde.

Un primer bloque de apertura, con una conferencia como introducción para definir las líneas y ámbitos de la cooperación interbibliotecaria, servirá para presentar los datos más relevantes de la encuesta realizada entre todas las bibliotecas de salud de la Comunidad de Madrid.

Un segundo bloque, en formato de mesa redonda, permitirá conocer diferentes modelos de cooperación de éxito en el campo bibliotecario, donde las bibliotecas de salud de Madrid pueden mirarse e inspirarse para futuras colaboraciones.

El tercer bloque tiene como objetivo que las bibliotecas de salud de Madrid presenten diferentes experiencias actuales sobre su actividad diaria que pueden servir a otras bibliotecas como ejemplo e inspiración; un segundo objetivo es que las bibliotecas puedan presentar propuestas e iniciativas de cooperación que, desarrolladas a lo largo del próximo año entre diferentes bibliotecas madrileñas, puedan convertirse en realidad y transformarse en herramientas, en recursos o en resultados.

Un cuarto bloque pretende definir entre todos el modelo organizativo que deseamos para que BiblioMadSalud no sea sólo un proyecto de una Jornada el 29 de noviembre, sino que tenga continuidad en los próximos años en formato de nuevas Jornadas anuales, de reuniones periódicas y de sesiones formativas, estableciendo un marco común donde compartir conocimientos, experiencias, problemas y soluciones.


PROGRAMA PROVISIONAL

08:30 – Acreditación

reloj 09:00 – Bienvenida y presentación

09:15 – Conferencia inaugural ¿Y si vivimos todos juntos?. Mª Luisa Alonso Martín, Biblioteca del Complejo Hospitalario de Toledo

10:00 – Presentación Encuesta BiblioMadSalud

10:15 – Presentación DAFO BiblioMadSalud

10:30 – Pausa café

11:00 – Mesa redonda Modelos de coordinación en red: de lo formal a lo informal. Moderada por Elena Primo Peña (Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud, ISCIII)
-Gerardo Marraud. REBIUN
-Uxía Gutiérrez Couto. BiblioSaude
-Rosa Toril Moreno. RECIDA

12:30 – Organización BiblioMadSalud

14:00 – Pausa Comida

15:30 – La biblio sorprende (comunicaciones breves)

16:30 – Propuestas de colaboración interbibliotecaria (comunicaciones breves)

17:30 –Pausa café

18:00 – Organización BiblioMadSalud. Planificación.

18:15 – Clausura

Buscando nuestra imagen

cropped-logo_basic_horizontal_2.pngLa Jornada de las bibliotecas de ciencias de la salud de Madrid ya tiene nombre (BiblioMadSalud 2016), ya tiene una primera sede (el Colegio de Médicos de Madrid), tiene sus participantes (las más de medio centenar de bibliotecas que ocupan un espacio geográfico cercano, de Somosierra a Aranjuez) e incluso tiene ya sus bibliotecarios inscritos.

interrogantePero no tiene su IMAGEN!!!

Se podría haber optado por la fácil solución de tunear el logotipo de las últimas Jornadas Nacionales de Información y Documentación en Ciencias de la Salud añadiendo el perfil de la Comunidad de Madrid, su bandera institucional, el castillo de Manzanares o un perfil de la Sierra de Guadarrama. Pero no, el Comité Organizador de BiblioMadSalud 2016 ha optado por ofrecer la posibilidad de dotar de imagen a BiblioMadSalud a expertos diseñadores, profesionales y aficionados, jóvenes o adultos, rubios o morenos, altos o bajos, mediante la convocatoria de un concurso de logos cuyo plazo de presentación se abre este lunes 10 de octubre.

painterQuienes quieran presentarse tienen casi dos meses por delante y deberán ser avalados por alguna de las bibliotecas de ciencias de la salud pertenecientes a BiblioMadSalud. Las bases de la convocatoria del concurso se encuentran recogidas en la página web de BiblioMadSalud y el logotipo ganador se conocerá el próximo 29 de noviembre tras votación personal y secreta de los bibliotecarios participantes en BiblioMadSalud 2016.

Os animamos a participar, pues mientras tanto estamos un tanto descabezados….